HOMENAJE A "EL QUIJOTE"

jueves, 19 de noviembre de 2009

EL QUIJOTE y....de mecenas

Don Quijote, Sancho, el primo tras el que lleva prisa cargado con lanzas y alabardas....

Grupo de lectura de EL QUIJOTE.

Ahora, en este capítulo 24, ya fuera del entorno de la Cueva de Montesinos se encaran nuevas aventuras, con la aparición de nuevo del escritor que no lo fue.

De nuevo Cervantes usa al "moro" Cide Hamete como recurso literario, para ensalzar su obra, enmarcándola en la tradición de los manuscritos recuperados.

A pesar de la historia increíble que ha ocurrido en el interior de la Cueva, el mismo Cide afirma que Don Quijote no mentiría aunque lo asaetearan...lo mismo es que no dice toda la verdad, consciente y conocedor de la obras caballerescas.

Más adelante asistimos a la presencia excesivamente fugaz de algunos nuevos personajes: el que lleva tanta prisa "azuzando" a un mulo -que los invita a contarles maravillas -, el ermitaño que ni aparece, la querida del ermitaño (me imagino por eso de sota-ermitaña) y el aprendiz de soldadito... Entre estos y la añoranza de Sancho por el "condumio de Camacho", la frustración de no encontrar vino en la ermita sino solo agua y la celebración de Panza por ser venta lo que encuentran y no "venta-castillo-encantado"... acaba el capítulo no sin antes reflexionar Sancho por la cordura de su amo cuando razona con el "mancebito-soldado", lo que le deja aturdido cuando fantasea...

Ya en alguna entrada había comentado algo, incluso Pedro Ojeda en sus entradas de los jueves creo ha hecho mención a los mecenas:

—No muchos —respondió don Quijote—, y no porque no lo merezcan, sino que no quieren admitirlos, por no obligarse a la satisfación que parece se debe al trabajo y cortesía de sus autores. Un príncipe conozco yo que puede suplir la falta de los demás con tantas ventajas, que si me atreviere a decirlas, quizá despertara la invidia en más de cuatro generosos pechos [; pero quédese esto aquí para otro tiempo más cómodo, y vamos a buscar a donde recogernos esta noche.

Según anotación anexa a pie de página: el tacaño parece que se refiere al duque de Béjar y el príncipe al conde de Lemos. Veamos el porqué de este tratamiento:

Como es evidente, a mi me apasiona esta lectura sobre todo porque da unas anchas pinceladas de historia.... consultado algunos textos, resumiré la afirmación sobre el tacaño y el príncipe; era muy frecuente entre los escritores del Siglo de las Luces la práctica de la lisonja y buscar "un buen árbol para cobijarse", sin embargo Cervantes (también Lope, Quevedo y Calderón) buscaron el favor de la Corona y de grandes nobles....aunque parece ser que a Don Miguel la seguridad que le proporcionaba el ambiente cortesano pugnaba con su vocación y conciencia de escritor.

Dos de "estos amantes del arte"tuvo Cervantes; y esto se configura en los prólogos de su obra:
Su primera parte la dedica al duque de Béjar, pero parece que éste la rehusó sobre todo por el pasado algo turbio del autor, de todas formas el de Béjar aunque poseía muy buenas rentas no tenía los favores de la Corona. Según los estudiosos esta postura ante Cervantes o incluso su poca influencia política hizo que nuestro autor buscase otro "protector" para su segunda parte. Y encontró al conde de Lemos, al que dedica su segunda parte, el susodicho que además de buenas renteas, poseía la gracia de la realeza, por eso el prestigio que podía alcanzar cualquier escritor de gozar de este mecenas podía ser muy grande. De todas formas Cervantes fue muy crítico contra los que practicaban la lisonja (el peloteo le podríamos llamar hoy) y no en pocos de sus escritos proclamaba la libertad e independencia del autor...(todo lo que se pudiese ser en esta época).

En suma, los escritores del Siglo XVIII solían buscarse su protector, para ascender en sociedad y fundamentalmente para obtener ganancias económicas. Además de conseguir estos objetivos, muchos de los escritores se vieron envueltos en no pocas luchas políticas...ya que todo tenía su precio....




12 comentarios:

pancho dijo...

Al de los cromos sí le pareció interesante los encuentros menores que les proporciona el camino. Parece que el mancebo del hatillo va justo delante de ellos.

Este país siempre ha sido difícil para los literatos. Incluso hoy, sólo un puñado de ellos pueden vivir de la escritura, que es lo que les gusta y lo que mejor saben hacer.

Un abrazo

Cornelivs dijo...

Estupendo comentario Manuel. Un abrazo...!

Merche Pallarés dijo...

Estoy con PANCHO, siempre ha sido difícil para un escritor vivir de su literatura aunque hoy en dia eso se compensa con las columnas periodísticas y otras colaboraciones puntuales. Estupenda tu aportación, querido Tucci. Luego visitaré tus enlaces. Besotes quijotescos, M.

Jan Puerta dijo...

Un gran análisis para complementar un tema tan actual. Lo viejos literatos y sus amigos mecenas. No quiero imaginarme que hubiera pasado con la obra de Cervantes si hubiera caído en “duques o condes” menos avezados a la literatura del momento.
Excelente.
Un abrazo

Alatriste dijo...

Jejeje,´también me he fijado en este detalle del conde de Lemos lo he comentado en el blog de Pedro. Desde luego en esos años revueltos vemos inquiewtos e importantes personajes: Lerma, Villamediana, Úbeda, Lemos, Osuna, y el ascendente Conde-Duque fuerón ya protagnistas a fines de la segunda década del siglo.

Un abrazo

Malena dijo...

Indudablemente, sea la etapa histórica que sea, siempre todo el mundo ha necesitado padrinos y si no el dicho de la época: "Quién no tiene padrinos, no se bautiza". Como decía Julio Iglesias en su famosa canción: "La vida sigue igual".

Un abrazo, Manuel.

Selma dijo...

..."el ermitaño que ni aparece, la querida del ermitaño (me imagino por eso de sota-ermitaña)..."
Si en catalán sota = debajo, está muy clara la función que desempeña... lejos estamos de los ermitaños-ascetas del desierto, ande va a parar!
Por otro lado muy rica y documentada Entrada, Manuel!

Un abrazo!

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Bien visto. Sobre los mecenas pensaba hacer mi entrada del lunes.
En efecto, no había verdadera libertad como escritor: habrá que esperar algunos siglos... si hemos llegado, claro.

Antonio Aguilera dijo...

Manolo:
Seguro que había que tener buenas dotes de "pelotas" adulador para conseguir un buen mecenas.

Al pobre Cervantes no le valió ni la recomendación del de Austria, una vez ya jodido del brazo, ante la corte del momento: "pero hombre, si esta recomendación te ha caducado mientras estuviste preso en Argel", le dirían a don Miguel.

La sotaermitaña, ni vino, ni gallinas para la gula de Sancho: agua fresca jejeje.
Vaya, lo de sota en catalán, dice Selma, que es "debajo"; se ve que aun no habían empezado a mandar las mujeres....(puntos suspensivos).

Me quedó ahora claro lo de la poca "mano" del de Béjar en la Corte, y la pasta gansa de la que diponía el de Lemos: así cambia cualquiera hasta de parienta.

Aleccionador, como siempre, tu comentario: yo era flojillo en Historia.

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Me gusta este capítulo con varios ingredientes: el manuscrito,el ermitaño,el mecenas tacaño o generoso, el de las lanzas y el que va a a la guerra cantando. Y todos bien engarzados, como tú dices.
Buena entrada,como siempre.
Nos espera un capítulo muy mono.
Abrazos

Myr dijo...

Muy interesnate tu entrada, ya quisiera yo tener un mecenas!

Besos

BIPOLAR dijo...

Poco cambian las cosas y los PLANETAS.
El arte esa prostituta liberal.